Blade runner, de profesión asesino de androides que conociendo su condición luchaban por su libertad, en su labor tal vez sospechaba que ellos valoraban la vida mas que el y que la frontera de su humanidad y libertad era tan difusa como incierta.
Cuando conducimos solo tenemos que introducir el punto de destino y distraer la mente mientras el piloto automático del cerebro decide la marcha o cuando frenar, porque si lo hiciésemos conscientemente seguramente nos estrellaríamos antes de decidir pisar el freno. El cerebro automático o inconsciente es una extraordinaria maquina que nos facilita la vida y puede desarrollarla en completa ausencia de la consciencia.
A medida que aprendemos y el cerebro se automatiza, lo que antes era un difícil problema se convierte en rutina, los días se repiten y el tiempo se acorta hasta que imperceptiblemente nos convertimos en robots inconscientes que piensan, sienten, se enamoran y trabajan consumiendo una vida de menguante conciencia sin apenas razonamiento. Nos convertimos en rutinarias y predecibles maquinas que día a día repiten una programación, "su equipo de fútbol", "sus ideas", "su moral"..... , el cerebro sabe que depende de la adaptación y tras completar el condicionamiento por repetición o educación, según lo bien adaptados que estemos nos convertiremos en fieles protectores que garantizarán la perpetuación del sistema al que pertenecemos. Y mientras nada altere gravemente la rutina, el cerebro automático se encargara de ocultarnos cualquier incongruencia, haciendo desagradable lo extraño, inseguro el cambio e imposibles la creatividad y el razonamiento independiente, hasta convertirnos en humanoides especialistas, dóciles y apenas conscientes esclavos del sistema que no desean vivir nada nuevo y cuyos recuerdos se limitan a las primeras experiencias y una débil caché.
Hacerte un palíndromo es básico
Hace 11 meses
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